¿Qué necesitamos cuando estamos en una relación?

La relación con los demás es un proceso innato en el ser humano y a pesar de que esto se dá de forma automática, a veces, no somos capaces de distinguir lo que está pasando a un nivel más profundo dentro de cada relación. Las personas experimentamos necesidades, que están presentes en las relaciones que establecemos con nuestro entorno. De hecho, ninguna relación es posible en ausencia de esas necesidades: si no necesito ni quiero nada de ti, ni tú de mí, entonces, simplemente, no entablaremos una relación.

La mayoría de las veces, estas necesidades están fuera de nuestro conocimiento consciente, pero aparecen en el plano consciente cuando no nos ocupamos de ellas, se hacen más apremiantes y se experimentan como una especie de vacío, como un anhelo o una tenaz soledad. Si la privación de la interacción con el otro continúa, la persona puede experimentar frustración y agresividad y, si persiste, el resultado puede ser una pérdida de energía o de esperanza y puede reafirmar creencias de guión como “Nadie está ahí para mi” o ”¿Y para qué?”(Erskine 2012).

Las relaciones sanas y que funcionan bien promueven el crecimiento. La falta sostenida de interacción humana satisfactoria, puede, a menudo, ser más dañina que el trauma agudo. Una relación sanadora es aquella en la que se reconocen las necesidades relacionales y en la que se responde a ellas de modo apropiado.

Para reconocerlas en nosotros y poder aprender a dar una contestación adecuada a las que nos muestran las personas de nuestro alrededor, a continuación, vamos a señalar las ocho necesidades relacionales más importantes:

SEGURIDAD

VALORACION

ACEPTACIÓN

SER  ENTENDIDO

SER YO MISMO

NECESIDAD DE SER VISTO

QUE EL OTRO TOME LA INICIATIVA

NECESIDAD DE EXPRESAR AMOR

Sentirse amado implica, por tanto, tener satisfechas este conjunto de necesidades relacionales. Cuando esto no ocurre, nos encontramos con dificultades para poder estar bien, avanzar y desarrollar nuestro potencial; puede que nos bloqueemos o, incluso, podamos sentir alguna de estas carencias expresandolo a través del cuerpo (tensión, taquicardias, somatizaciones,…), de nuestro comportamiento (dependencias, aislamiento, fobias…), pensamientos (obsesiones, culpabilidad, confusión…) o de manera emocional (ansiedad, agitación o ira, depresión…).

¿Cómo expresas tú esas necesidades en tu vida?, ¿hay alguna con la que te hayas encontrado atrapado a la hora de reconocerla o responderla?, ¿cuáles son las más fáciles de expresar para ti?, ¿has reconocido alguna de estas necesidades en las relaciones que mantienes actualmente?, ¿cuántas de ellas tienen que ver con tus carencias del pasado?

Os invitamos a profundizar en este tema en nuestros próximos post, donde ahondaremos en cada una de ellas, en particular, para poder tener más herramientas que nos ayuden a co-construir relaciones mucho más sanas, que nos faciliten encontrarnos con nosotros mismos.

INTEGRATIVE ANAS TEAM;

ANA ALONSO GONZALEZ & ANA MOLTÓ SOLER