Procrastinar Psicóloga Clínica Oviedo

La Procrastinación

La procrastinación es el hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse de manera inmediata, sustituyéndolas por otras más intranscendentes o agradables.

Procrastinar no es pereza, sino un mecanismo de defensa, no posponemos la tarea en sí, sino el malestar que genera esa tarea que nos hace sentir inseguros, incapaces o abrumados, por lo que nuestro cerebro adopta una conducta de evitación. No procrastinamos por vagos sino por miedo.

Cuando nos enfrentamos a una tarea que nos genera malestar, miedo al fracaso o ansiedad y la posponemos, se activa una batalla interna entre dos partes; una exigente (cerebro racional) que sabe qué tiene que hacerla y otra  que es la que procrastina (cerebro límbico) que siente miedo de no estar a la altura de las exigencias de la tarea  pendiente y del juicio de la  instancia racional.

Al elegir la distracción sobre el deber, el cerebro recibe una repentina inyección de dopamina que alivia momentáneamente ese estrés. Sin embargo el placer es breve. En cuanto la corteza prefrontal  comienza a recuperar el control, aparece la autocrítica y la culpa, lo que aumenta el estrés y hace que la próxima vez que te enfrentes a  la tarea, la veas aún más amenazante y difícil de abordar, por lo que volvemos a procratinar alimentando un círculo vicioso, que se deriva de la  lucha entre el cerebro emocional, que busca la satisfacción inmediata y el cerebro racional , que organiza las tareas y las ejecuta. Esta lucha consume una gran cantidad de energía mental. A menudo terminamos mas cansados por haber procrastinado que si simplemente hubiéramos resuelto la tarea.

Detrás de muchos procrastinadores hay un perfeccionista. Si la meta es hacer la tarea ”perfecta,” el nivel de presión es tan alto que el cerebro se bloquea por el estrés.   Es importante entender que el valor personal no depende del resultado de una tarea.

El tratamiento de la procrastinación tiene que partir de la evidencia de que, antes de ser productivos, debemos calmar el sistema nervioso. Si estás en un estado de ansiedad tú cerebro racional no puede trabajar. Cuando se elimina la amenaza y se gana en seguridad interna, la acción fluye de manera natural sin necesidad de una fuerza de voluntad agotadora.

En lugar de luchar contra la procrastinación es importante entender qué miedo está protegiendo esa parte de nosotros que procrastina. Al conocer y validar ese miedo la resistencia suele bajar.

El tratamiento busca eliminar la lucha interna. Cuando dejas de pelear contigo mismo y de castigarte por no avanzar, la energía que gastabas en esa guerra queda liberada  para ser usada en el cumplimiento de la tarea. Eliminar la culpa perdonándote y ser autocompasivo por haber postergado,  reduce la ansiedad y te ayuda a retomar el trabajo.